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Trauma

By Ivana Nedelchev

WED APR 28, 2021

Me gusta la expresión “sugarcoat” Significa decorar: hablar o describir algo de una forma que parezca más agradable de lo que es.

Endulzar es algo que a veces hacemos para evitar la incomodidad. Eso pasa mucho con la palabra “Trauma”. Es una palabra que puede pegar mal.

Sabía que la donut te iba a hacer leer lo que tengo para contarte 😜

Hoy quiero hablarte de trauma para empezar a sacarle la carga a esta palabra. Porque cuanto más negamos, más confusa y difícil se hace la cosa. ¿O no?

Los estudios que continúo haciendo en el campo de trauma me han ayudado a comprender qué es y cómo me ha impactado en diferentes momentos de mi vida. Gracias a este entendimiento y trabajo, me ha sido posible atravesar los mis propios traumas con más entereza, compasión y claridad.

Quizá sepas que soy profe certificada en yoga informado en trauma. Eso quiere decir que en mis clases además de posturas integro otras técnicas para liberar estrés y para ayudar a las alumnas a través del movimiento, la concienciación (atención plena) y la expresión creativa a encontrar bienestar físico, mental y emocional. Mis clases usan una pedagogía que es inclusiva y accesible. Nada de festejar posturas avanzadas! (tema para otro post)

Te traduzco un pedacito de este texto de mi profesor James Gordon con quien estoy tomando un curso de Transformación de Trauma pues él lo explica muy bien.

“Hay dos conceptos erróneos y peligrosos con respecto al trauma sicológico.

El primero, es que el trauma (la palabra viene del griego y significa “herida”) le sucede a unos pocos: combatientes de guerras, víctimas de desastres naturales, sobrevivientes de violaciones.

El segundo, es que el trauma es un desastre que causa daños emocionales permanentes y que requiere tratamientos interminables, afectando severamente a quienes lo hayan experimentado.

De hecho, el trauma nos llega a todos, más tarde o más temprano.

Tener una enfermedad terminal, una discapacidad o dolor crónico es traumático. También lo es cuidar a alguien con estas condiciones.

La pobreza es traumatizante, y también lo son el racismo y la discriminación de género.

La pérdida de una relación amorosa es profundamente traumatizante. También la pérdida de un trabajo que nos daba seguridad.

Y todos, si vivimos los suficientes años tendremos que contender con el trauma de perder seres queridos.

El trauma nos llega a todos. Ejemplo: El COVID 19 nos ha traído a todos algo de trauma.

Las buena noticia es que podemos usar herramientas de autoconciencia y autocuidado para hacernos más sanas y completas de lo que nunca hayamos sido.

Si aceptamos el dolor que el trauma inflige puede incluso después de las secuelas de la pandemia abrir nuestras mentes y cuerpos para un cambio sanador.

Si logramos relajarnos con el caos que esto nos trae, un nuevo orden, más flexible y más estable puede emerger. Nuestros corazones pueden abrirse con ternura y nuevo amor para los demás y para nosotras mismas.

Esta es la sabiduría atemporal de nuestros más antiguos sanadores indígenas. Y de las tradiciones espirituales: el sufrimiento es la tierra en donde crecen la sabiduría y la compasión, es la escuela de la cual nos graduamos, quizá comprometiéndonos a sanar el dolor de los demás.”